Panamá, 23 de junio de 2025
Bocas del Toro no es un rincón olvidado, es el reflejo del alma herida de una nación entera. Cada piedra lanzada, cada vidriera rota, cada derecho pisoteado, no solo destruye bienes: desgarra la esperanza de un pueblo que clama ser escuchado. No se puede confundir la desesperación del pueblo con delincuencia, ni la protesta legítima con sabotaje financiado. Hay quienes han jugado con la rabia y el hambre del pueblo, convirtiendo la lucha por justicia en un campo de batalla manipulado.
Es por eso que no podemos hacer silencio:
1.- Repudiamos con todas nuestras fuerzas las acciones de saqueo, vandalismo y violencia en la provincia de Bocas del Toro. Llamamos la atención sobre los oportunistas que, dentro y fuera de la provincia, habrían financiado o instigado actos destinados a desnaturalizar la legítima protesta de los trabajadores bananeros, los gremios docentes y otros sectores nacionales. Las entidades de investigación judicial y de inteligencia policial deben rastrear el origen de esos fondos y del apoyo logístico que han llevado la situación de Bocas del Toro al crítico panorama que vive y hacer pública dicha información para garantizar transparencia y credibilidad.
2.- Consideramos que el Gobierno Nacional, dirigido por el presidente de la República, José Raúl Mulino Quintero, no ha sido conciliador ni pluralista. Por el contrario, su tozudez y su agresivo ejercicio de la comunicación presidencial han exacerbado los ánimos de quienes discrepan de sus acciones e iniciativas.
3.- Rechazamos la justicia selectiva. Cuando existan evidencias para procesar a una persona, las autoridades deben actuar con contundencia, respetando el debido proceso, con independencia e imparcialidad, sin importar de quién se trate, sin garantizar impunidad a los allegados ni castigo ejemplarizante a los adversarios.
4.- Le expresamos a todos los maestros y profesores del sector oficial actualmente en paro, que los hemos escuchado. Y por ello, le recordamos al Ejecutivo que tienen la llave para abrir el canal de comunicación necesario a fin de revisar los aspectos más controversiales de la ley 462 y así lograr que los docentes de esta patria puedan regresar a las aulas de clases lo antes posible, ya que nuestros estudiantes necesitan sus lecciones, su alimentación y la protección que ofrece la educación contra los vicios y los riesgos de la calle.
5.- Señalamos al gobierno actual como responsable del manejo de la crisis en Bocas del Toro y manifestamos que estaremos vigilantes ante cualquier intento de prolongar o extender más de lo estrictamente necesario la suspensión de garantías constitucionales vigente en la provincia. Exigiremos, igualmente, una investigación independiente que determine responsabilidades por los casos de abuso o extralimitación de los agentes de la autoridad en los distintos cuerpos de seguridad pública.
Panamá no está rota, está herida y las heridas, si se tratan con verdad y justicia, también pueden ser el inicio de la sanación.
Ante el evidente desgaste del Gobierno Nacional y la pérdida de confianza de la ciudadanía —y considerando los enormes y urgentes retos que enfrenta el país— reiteramos nuestra disposición para ser un punto de balance y trabajar, junto a la representación de todos los sectores nacionales, en una hoja de ruta que saque al país de esta grave crisis social, económica y política.
Panamá necesita unidad. Urge un gran diálogo multisectorial que sea la voz de todos la que reconstruya el futuro, sólo así alcanzaremos la paz que merecemos, cerrando las heridas de la desigualdad.
