MOCA rechaza exceso de fuerza contra pueblos originarios

Este es un llamado de paz. Hoy nuestras voces se levantan por todos nuestros hermanos indígenas. Nos manifestamos para denunciar la triste realidad que actualmente viven nuestros pueblos originarios, abandonados por décadas y obligados a arroparse con la indiferencia gubernamental hacia el desarrollo integral de nuestros poblados. Prueba de ello es la pésima calidad educativa y la falta de servicios básicos de salud que sufren.

Y pese a que no apoyamos las protestas violentas ni la obstrucción del libre tránsito en el país, hoy nos toca cuestionar con firmeza la falta de respeto a nuestros derechos humanos, como a la vida, a la libertad y a la seguridad, que se ven en peligro por la reacción desproporcionada del gobierno dirigido por el presidente de la República, José Raúl Mulino.

En los últimos días, en las tierras de la Comarca Ngäbe Buglé, el terror ha sido sembrado. Unidades de Senafront y de control de multitudes de la Policía Nacional han ingresado e invadido poblados y comunidades indígenas como La Trinidad, Ojo de Agua, El Prado, El Piro, Tolé y El Viguí, lugares alejados de la carretera interamericana y habitados por personas muy humildes.

Han entrado violentando la paz de sus hogares para llevarse a los varones, con el objetivo de aislar su participación en acciones dirigidas a defender sus derechos y dignidad.

Hoy abogamos por el derecho a la construcción de un tejido social justo e igualitario en el que todas las personas puedan vivir con dignidad, ejerciendo su derecho a la libertad.

Por ello denunciamos y reprochamos la fuerza innecesaria ejercida sobre niños, mujeres y civiles de nuestras poblaciones indígenas, en el ejercicio de su libertad de expresión, ante las circunstancias que les han llevado a la búsqueda de la unidad nacional, en defensa de la soberanía e integridad del país y por la tutela de derechos fundamentales consagrados en la Constitución, y en las leyes nacionales e internacionales.

Exigimos un cese a los ataques brutales con los que se afectan a la población civil, niños, menores y mujeres, lo cual representa una violación flagrante a los derechos humanos fundamentales.

Hacemos un llamado a la comunidad nacional e internacional para que estén vigilantes y se pronuncien en contra de las persecuciones y atropellos que están sufriendo las poblaciones indígenas de nuestro Panamá.

SECRETARÍA NACIONAL DE PUEBLOS ORIGINARIOS

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